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EBIT, EBT y EBITDA: diferencias clave y cuándo usar cada indicador

Existen varios indicadores financieros imprescindibles para el desarrollo de cualquier empresa. Algunos de ellos son EBITDA, EBT y EBIT. Son conceptos que se parecen pero proporcionan resultados diferentes. ¿Cuáles son las diferencias?

 

Diferencias EBITDA, EBT y EBIT

El EBT es la utilidad antes de los impuestos. Se calcula mediante la resta de los gastos a los ingresos, sin tener en cuenta los impuestos. Se trata pues de un indicador de los resultados que refleja los ingresos obtenidos por una empresa después de restarle a las ventas brutas, el coste de los bienes que se han vendido, la depreciación, los intereses, los gastos administrativos y otros gastos. Es decir que el EBT es el dinero con el que cuenta una empresa antes de abonar los impuestos correspondientes al gobierno.

EBIT es el beneficio antes de impuestos e intereses. Es también un indicador imprescindible es la contabilidad de cualquier empresa y se utiliza sobre todo para realizar comparativas entre los resultados empresariales de diferentes compañías. El EBIT muestra el resultado de las ventas o la explotación de la compañía sin contar los ingresos ni los costes financieros como la carga fiscal o los tipos de interés. Se calcula de la misma forma que el EBITDA.

El EBITDA hace referencia a los beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Es el indicador más utilizado para realizar análisis de la rentabilidad de una compañía para valorar hasta que punto está siendo operativa. Nos permite un resultado real de cuánto se gana y se pierde en el negocio. El EBITDA se aplica cuando se necesita conocer la capacidad de una empresa para proporcionar beneficios de determinada actividad sin incluir en los cálculos todos los gastos.

 

¿Para qué se usa acada una?

EBT y EBIT son precedentes al EBITDA que apareció por premiare en los años ochenta, utilizado por inversores en empresas apalancadas que deseaban comprar compañías en situación difícil. Con el tiempo se ha convertido en una de las métricas financieras más utilizadas para las comparativas de rentabilidad en diferentes empresas.

Los inversores o dueños de las empresas, pueden emplear el EBT para examinar como está funcionando el desempeño operativo de una compañía tras eliminar las variables sobre las que no tiene el control. El EBIT, qué como decíamos, no tiene en cuenta los pagos correspondientes a los intereses y los impuestos, aísla también esas variables que, dependiendo de las circunstancias pueden ser menos importantes para los inversores.

El resumen de diferencias EBITDA podría concretarse de la siguiente manera:

  • EBIT representa las ganancias operativas, los impuestos y los ingresos de los que dispone una empresa cuando se restan los gastos sin añadirlos a los impuestos o los intereses.
  • EBITDA va más allá y también sustrae las amortizaciones y depreciaciones, que no son artículos en efectivo.
  • En EBIT se incluye y en EBITDA se excluye.
  • EBIT tiene ventaja porque el resultado está compensado con la depreciación.
  • EBITDA se utiliza mejor para analizar negocios del mismo sector en los que el capital esté más o menos en el mismo rango.

 

¿Cuál es mejor para mi empresa?

No existe un indicador mejor que otro de forma absoluta. La respuesta depende de para qué necesitas el dato y a quién se lo vas a presentar.

Cuando usar el EBITDA

Usa el EBITDA cuando quieras medir la capacidad operativa real de tu empresa, sin que el resultado se vea distorsionado por cómo está financiada, qué régimen fiscal aplicas o cuánto has invertido en activos. Es el indicador más útil para comparar empresas del mismo sector, especialmente en contextos de valoración o cuando estás preparando una ronda de inversión. Los inversores lo usan como referencia rápida para estimar el valor de un negocio a través del múltiplo EV/EBITDA.

Cuando usar el EBIT

Usa el EBIT cuando quieras analizar el rendimiento operativo de tu empresa teniendo en cuenta el desgaste real de tus activos. Al incluir la depreciación y la amortización, el EBIT refleja de forma más fiel el coste de mantener la actividad del negocio. Es especialmente relevante en empresas con una base de activos fija importante, como industria o logística, donde ignorar la amortización daría una imagen distorsionada de la rentabilidad.

Cuando usar el EBT

Usa el EBT cuando el objetivo sea analizar el resultado antes de impuestos para comparar el desempeño operativo y financiero entre empresas que operan en distintos países o jurisdicciones fiscales. Al eliminar solo la variable impositiva, el EBT permite ver cómo impacta la estructura de financiación —los intereses de la deuda— en el resultado final, algo especialmente útil si estás evaluando el efecto del apalancamiento en tu negocio.

En resumen, si estás buscando financiación o preparando una due diligence, el EBITDA será el indicador que más te van a pedir. Si necesitas analizar la eficiencia operativa interna, el EBIT te dará una imagen más completa. Y si quieres entender cómo afecta tu estructura financiera al resultado, el EBT es el punto de partida.

En cualquier caso, estos tres indicadores se complementan y deben leerse juntos para obtener una visión completa de la salud económica de tu empresa.

Si aún te han quedado dudas sobre las diferencias EBITDA y como utilizar estos indicadores financieros, contáctanos y te daremos la mejor asesoría para tu empresa. También puedes seguir nuestros consejos y noticias del sector de las startups y las empresas en nuestro perfil de LinkedIn.

Si quieres saber cómo interpretar el EBITDA de tu empresa una vez calculado, te lo explicamos en este artículo.

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