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Qué es y cómo se hace la regularización contable

Regularización contable

La regularización contable es uno de los procesos más importantes al final del ejercicio económico de una empresa. Su objetivo es simple, pero esencial: ajustar las cuentas para reflejar la situación real del negocio antes del cierre contable.

Gracias a este procedimiento, los estados financieros muestran datos precisos sobre los ingresos, gastos, activos y pasivos. Y permite conocer si la empresa ha generado beneficios o pérdidas.

¿Quieres saber más? A continuación, te contamos más detalladamente qué es la regularización contable y cómo se hace.

¿Qué es la regularización contable?

En primer lugar, debemos decir que la regularización contable consiste en revisar, ajustar y corregir los saldos de las cuentas al finalizar un periodo contable.

Y es que durante el año, las operaciones pueden no quedar reflejadas correctamente, o surgir gastos e ingresos pendientes de devengo. Por eso, antes de cerrar el ejercicio, es necesario regularizar los registros.

En este sentido, este proceso tiene un propósito claro: garantizar que las cuentas de pérdidas y ganancias representen la realidad económica de la empresa. Solo así los resultados de cuentas anuales podrán servir de base para tomar decisiones financieras o elaborar informes fiscales y de gestión.

Sin este ajuste, los estados financieros podrían mostrar una imagen inexacta y afectar la credibilidad ante auditores, inversores o Hacienda.

Diferencia entre regularización contable y cierre contable

Antes de continuar, hay que aclarar que, aunque están estrechamente relacionados, regularización contable y cierre contable no son lo mismo. Ambos ocurren al final del ejercicio, pero la regularización siempre ocurre antes.

Durante la regularización contable, se ajustan los ingresos, gastos, provisiones, amortizaciones o diferencias de inventario. Su finalidad es obtener un resultado limpio y exacto del ejercicio.

Sin embargo, el cierre contable es el paso posterior: se saldan todas las cuentas para comenzar un nuevo periodo.

Así, mientras la regularización busca corregir y reflejar la realidad, el cierre busca dejar las cuentas listas para el año siguiente.

¿Cuándo se realiza la regularización contable?

Como decíamos, la regularización contable se realiza al final de cada ejercicio económico, justo antes del asiento de cierre. En España, el ejercicio contable suele coincidir con el año natural, del 1 de enero al 31 de diciembre, aunque las empresas pueden establecer un periodo distinto según su actividad.

También puede ser necesario realizar regularizaciones intermedias si la empresa prepara informes trimestrales o auditorías parciales.

Sea como sea, lo importante es que el proceso garantice que, en la fecha de cierre, todas las operaciones estén registradas y los ajustes correctamente aplicados.

Cómo hacer la regularización contable paso a paso

Llegamos a la parte práctica y aquí debemos destacar que realizar correctamente una regularización contable requiere método y rigor. Mejor aún si se realiza bajo la supervisión de profesionales, por ejemplo de una asesoría de contabilidad.

Dicho esto, en los siguientes párrafos comentamos el proceso paso a paso.

1. Revisa las cuentas y partidas pendientes

Antes de ajustar, hay que verificar que todas las operaciones del ejercicio estén registradas. Esto incluye ingresos, gastos, amortizaciones, provisiones y movimientos de inventario.

Y es que es frecuente encontrar gastos que no se contabilizaron por falta de factura o ingresos pendientes de devengo.

2. Calcula los ajustes necesarios

Una vez revisadas las cuentas, se deben calcular los ajustes contables que correspondan a cada caso. Los más habituales son:

  • Amortizaciones. Reflejan la pérdida de valor de los activos fijos. Por ejemplo, si una máquina cuesta 10.000 € y su vida útil es de 5 años, la amortización anual será de 2.000 €.
  • Provisiones. Estiman gastos futuros o posibles pérdidas, como indemnizaciones o deudas incobrables. Si un cliente no paga una factura de 3.000 € y hay dudas sobre su cobro, se debe proporcionar una provisión por ese importe.
  • Reclasificaciones. Ajustan partidas que cambiaron de naturaleza. Por ejemplo, un gasto anticipado que se convierte en gasto corriente.
  • Diferencias de inventario. Cuando el inventario físico no coincide con el contable, hay que ajustar el valor.

3. Registra los asientos de regularización

El siguiente paso es registrar los asientos contables de regularización. Estos asientos trasladan los saldos de las cuentas de gestión (grupos 6 y 7 del Plan General Contable) a la cuenta de pérdidas y ganancias (grupo 1).

Por ejemplo:

  • Para cerrar una cuenta de gasto (como la 600 “Compras”), se abona la cuenta 600 y se carga la cuenta 129 “Resultado del ejercicio”.
  • Para cerrar una cuenta de ingreso (como la 700 “Ventas”), se carga la cuenta 700 y se abona la 129.

El resultado de esta operación mostrará si la empresa ha obtenido beneficios o pérdidas.

4. Comprueba el balance y la cuenta de resultados

Tras realizar los asientos, se debe comprobar que el balance de situación y la cuenta de resultados estén equilibrados. Los totales del activo deben coincidir con los del pasivo más el patrimonio neto, y la cuenta de resultados debe mostrar el beneficio o pérdida final.

Esta comprobación permite detectar si existen errores en los asientos de regularización, omisiones o duplicidades.

5. Prepara el asiento de cierre

Con las cuentas regularizadas, llega el momento del asiento de cierre. Este consiste en cancelar todas las cuentas del activo, pasivo y patrimonio neto para iniciar el nuevo ejercicio.

El cierre contable es, por tanto, el punto final del año y el punto de partida del siguiente. Sin una regularización contable previa, el cierre no tendría sentido, ya que se basaría en datos incorrectos.

Importancia de la regularización contable

La regularización contable no es solo un requisito técnico. Es una práctica esencial para la transparencia y la buena gestión financiera. Y su importancia radica en que:

  • Garantiza precisión financiera. Evita errores en ingresos y gastos, reflejando la realidad económica de la empresa.
  • Cumple con la normativa contable y fiscal. Asegura el cumplimiento del Plan General Contable y previene sanciones.
  • Mejora la transparencia con socios y auditores. Genera confianza y proyecta una imagen profesional y fiable.
  • Ayuda en la toma de decisiones y planificación. Proporciona datos precisos para planificar presupuestos y estrategias empresariales.

Conclusión: ¿necesitas ayuda con tu regularización contable?

Como hemos visto, la regularización contable es un proceso técnico, pero también estratégico. Refleja la salud real de la empresa, garantiza el cumplimiento normativo y ofrece información fiable para planificar el futuro.

Por tanto, hacerla bien exige conocimiento del Plan General Contable, comprensión de los principios contables y atención al detalle. Por eso, muchas empresas confían esta tarea a profesionales especializados que aseguran un cierre limpio y sin errores.

Si quieres evitar riesgos, cuenta con un equipo experto que revise tus asientos, calcule los ajustes y prepare la información financiera con rigor y transparencia. Ponte en contacto con nosotros y te contamos cómo podemos ayudarte.

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