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Año fiscal en España: Fechas clave, obligaciones, excepciones y lo que toda empresa debe saber

Año fiscal en España

En torno al mundo empresarial y fiscal, existen ciertas dudas que se repiten casi de forma constante. Y algunas de ellas están relacionadas con el año fiscal en España.

Antes de nada, debemos hacer hincapié en que el año fiscal en España para empresas comienza el 1 de enero y finaliza el 31 de diciembre. Y es el mismo para todas, a menos que, de forma excepcional y por razones justificadas, una compañía solicite un ejercicio fiscal diferente.

Ahora bien, ¿quieres saber más detalladamente qué es el año fiscal en España y qué implicaciones tienen estas fechas para las empresas? A continuación, abordaremos este tema con profundidad.

Qué es el año fiscal en España

Para comenzar, diremos que el año fiscal es el periodo de tiempo usado por Hacienda y las empresas para calcular, registrar, cerrar y reportar todas sus actividades financieras.

Dicho esto, en España, el año fiscal coincide con el año natural, abarcando exactamente doce meses y estructurándose en cuatro trimestres.

Esto significa que las empresas deben emplear este periodo para computar sus ingresos y gastos, así como calcular y tributar los impuestos correspondientes.

¿Cuándo empieza y termina el año fiscal en España?

Como decíamos, el año fiscal de las empresas empieza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre. Esto es igual para todas las empresas, no importa el sector, tamaño o naturaleza.

Eso sí, en casos excepcionales, una empresa puede solicitar a Hacienda un ejercicio fiscal diferente al año natural. Por ejemplo, para adaptarse a la matriz de un grupo internacional o ante circunstancias especiales como fusiones o liquidaciones.

En cualquier caso, estas variaciones deben ser autorizadas y debidamente reflejadas en los estatutos sociales y comunicadas tanto a la Agencia Tributaria como al Registro Mercantil.

Año fiscal y año natural ¿coinciden?

Aunque ya lo hemos comentado, es preciso dejar claro que en España, el año fiscal y el año natural coinciden plenamente. Es decir, ambos empiezan el 1 de enero y acaban el 31 de diciembre. Esto tiene ciertas ventajas para las empresas:

  • Simplifica la contabilidad. Facilita la organización de balances, cierres contables y auditorías.
  • Unifica criterios. Ayuda a coordinar los plazos tanto para grandes empresas, pymes y autónomos.
  • Evita errores. Reduce la confusión sobre los periodos de declaración.

¿Y qué obligaciones fiscales y contables hay durante el año fiscal?

Ya que sabemos cuando empieza el año fiscal en España y cuando termina, es importante mencionar las obligaciones fiscales incluidas en ese periodo.

Y es que las empresas en España están obligadas a cumplir con numerosas declaraciones y pagos a lo largo del año fiscal, por ejemplo: el Impuesto sobre Sociedades (IS), el IVA y las retenciones e ingresos a cuenta del IRPF para empleados y profesionales.

  • Impuesto sobre Sociedades (IS). Grava los beneficios de la empresa. Se liquida mediante el modelo 200 y se debe presentar en los 25 días naturales siguientes a los seis meses posteriores al cierre del ejercicio fiscal.
  • IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido). Se presenta trimestralmente mediante el modelo 303 (enero, abril, julio, octubre) y a final de año con el modelo 390.
  • Retenciones e ingresos a cuenta (IRPF). Modelos 111 (trimestral), 190 (anual para empleados y profesionales), 115 y 180 (retenciones por alquiler).
  • Modelo 347. Declaración de operaciones con terceros por importe superior a 3.005,06€ anuales, a presentar en febrero del año siguiente.
  • Modelo 349. Declaración de operaciones intracomunitarias, que puede ser mensual, trimestral o anual.

Preguntas frecuentes sobre el año fiscal en España

Al inicio decíamos que en el ámbito empresarial existen diferentes dudas relacionadas con el año fiscal en España. Por ello, en los siguientes párrafos hemos recopilado las dudas más comunes y las hemos respondido.

¿Qué ocurre si una empresa cambia su año fiscal?

Para responder a esta pregunta, primero cabe señalar que el cambio del año fiscal de las empresas en España debe ser aprobado formalmente por la Junta General y reflejado en los estatutos sociales.

Es decir, es obligatorio comunicarlo a la Agencia Tributaria y al Registro Mercantil (mediante la declaración censal modelo 036), indicando la nueva fecha de cierre del ejercicio económico. Una vez realizado el cambio, el nuevo periodo fiscal quedará fijado a partir del ejercicio siguiente.

Eso sí, no se aceptan modificaciones arbitrarias o sin justificación: la Agencia Tributaria puede rechazar cambios injustificados y esto puede ocasionar complicaciones contables, dificultades con la presentación de modelos tributarios y posibles revisiones fiscales.

¿Se puede tener un ejercicio fiscal menor de 12 meses?

Lo cierto es que hay situaciones en las que el ejercicio fiscal puede ser inferior a 12 meses. Esto sucede normalmente en dos casos:

  • Constitución de una empresa. El primer ejercicio fiscal se computa desde la fecha de constitución hasta el 31 de diciembre de ese mismo año.
  • Extinción o disolución de la empresa. El último ejercicio fiscal abarca desde el 1 de enero hasta la fecha efectiva de cese.

Estas excepciones también requieren su reflejo en la declaración censal y en los cierres contables.

¿Qué implicaciones tiene no presentar una declaración fiscal a tiempo?

Respecto a este tema debes tener especial cuidado. Y es que no cumplir con los plazos de presentación de impuestos puede acarrear sanciones económicas importantes, recargos sobre la cantidad pendiente e incluso procedimientos inspectores o judiciales en casos de infracción grave o fraude continuado.

Recuerda: la Agencia Tributaria es estricta con los plazos. Por ejemplo, la declaración del Impuesto sobre Sociedades debe realizarse dentro de los 25 días naturales siguientes a los primeros seis meses del cierre del ejercicio.

Si hay retrasos, la empresa perderá bonificaciones o deducciones automáticas y puede enfrentarse a recargos de entre el 1% y el 20%, además de sanciones adicionales en función de la infracción.

Conclusiones sobre el año fiscal en España

Como hemos visto, las empresas en España tienen ante sí la responsabilidad de cumplir estrictamente con las obligaciones que marca el año fiscal. En este sentido, la clave para evitar errores y sanciones es anticiparse y contar con herramientas y aliados adecuados.

Además, es importante disponer de una asesoría fiscal comprometida. Y es que el año fiscal de las empresas en España implica muchos tributos y normas específicas según el sector y el ámbito geográfico. Ante ello, un equipo de expertos puede resolverte dudas, adaptar estrategias, y avisarte de cambios normativos relevantes.

Para terminar, te invitamos a contactar con nuestro equipo especializado en asesoría fiscal para empresas. Analizaremos tu caso, optimizaremos tu calendario fiscal y te ayudaremos a aprovechar cada ventaja legal a la que tu empresa pueda optar.

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